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TEATRO SIMBÓLICO

Prevención del Acoso escolar. 

  Nuestra relación con la resolución de los conflictos suele estar acompañada de preguntas que, lejos de resolverlos, lo único que hacen es generarnos más confusión y alejarnos de cualquier atisbo de respuesta. No podemos olvidar que un conflicto es una situación que emerge en un sistema y que debemos ser capaces de tomarla como oportunidad para crecer y ampliar nuestra mirada.

 

Los conflictos, en el aula o en el hogar, son situaciones frente a las que debemos tener una mirada integradora. Si no integramos el conflicto en la acción y lo positivizamos, lo único que vamos a hacer es posponerlo y agravar más una situación que lo único que hizo fue llegar para ayudarnos a aprender y a crecer.  

 

La forma que hemos tenido siempre para hacerlo ha sido sentando a cada niño en un esquina y preguntándoles porqué lo han hecho; sometiéndoles a un interrogatorio que, lejos de ayudarles a comprenderse en el conflicto y a verlo como un espacio de aprendizaje, ha sido visto como un espacio donde hemos castigado su espontaneidad y su impulso emocional.

 

No podemos acercarnos al mundo emocional a través del "Porqué", ya que los porqués sólo buscan racionalizar la emoción y, al hacer eso, nuestra emoción se congela y se convierte en una explicación que aleja del centro emocional y experiencial. 

 

Esta propuesta pretende ofrecer una herramienta que ayude a integrar el conflicto como parte del sistema desculpabilizando al causante y ofreciendo un espacio de aprendizaje. 

¿CÓMO FUNCIONA?

 

Para ello nos ayudamos de representantes (pueden ser compañeros de clase u objetos) y, a través de ellos, generamos la escena que llevó al momento conflictivo. En las escena se representan a los involucrados, así como las intenciones y las emociones. El niño compone la escena del conflicto como la escena deseada que le gustaría vivir. 

 

De esta manera, el niño o el adulto, pueden ver representado el mundo emocional que subyace a sus acciones y otorga un universo explicativo que ayuda a comprender lo que sucedió, identificando las emociones que le llevaron a actuar de aquella manera y aprendiendo a transformarlas mediante el trato con los representantes que se ofrecieron para la escena. 

 

Con esta propuesta logramos proyectar fuera aquello que los alumnos (y a menudo también los adultos) olvidamos ver: Las emociones implicadas en nuestros movimientos. Al verlas, somos capaces de identificarlas y transformarlas.  

 

 

ESTA PROPUESTA:

  • Evita el excesivo ruido y la racionalización que suceden cuando los maestros preguntamos sobre un conflicto.

 

En ocasiones le pedimos a los niños que "nos expliquen qué pasó" olvidando el centro emocional y las motivaciones latentes que suscitan nuestros actos.

 

En esta propuesta le pedimos a los alumnos que nos cuenten cómo lo vivieron ellos y qué sintieron, evitando que juzguen.

 

En lugar de emplear 20 minutos en hablar sobre "quién tiene la razón", los invertimos en una acción de 3 minutos donde, al final, el deseo de tener la razón se desdibuja.

 

Simplemente observamos desde el corazón y la aceptación.

  • Favorece la comunicación y el aprendizaje del grupo.

 

Nos sucede a los adultos que, hasta que no "tratamos un tema", deambula por nuestra cabeza. Nos pasa incluso que puede que no lleguemos a estar "bien" en nuestro trabajo porque nuestra vida tiene cosas que nos preocupan más.

 

De la misma manera, hasta que los conflictos no se resuelvan (o más bien se muestren) en el aula, al grupo le costará más aprender.

 

Los adultos solemos guardar silencio acerca de "nuestros secretos" y esto suele traer una factura asociada bastante complicada. Precisamente, lo que pretende esta propuesta es evitar el secretismo y permitirnos expresar lo que somos; educar, desde pequeños, la acción de mostrarse sin juicio.

  • Favorece que todas las personalidades tengan su sitio, aumentando así la idea de que "todos somos iguales".


Nos enseñaron a educar en democracia y, sin embargo, hay muchas conductas que tenemos prohibidas.

 

Ser agresivo manifiesto es motivo de castigo, ser obediente y callado es motivo de premio, escuchar al maestro es lo óptimo y estar mirando por la ventana merece, a menudo, una reprimenda... ¿Hacia dónde están mirando esos niños que no cumplen con lo que la escuela dicta? 

 

Permitir que todas las singularidades sean expresadas posibilita una sociedad comprometida en la que todo mirar es aceptado.

 

¿Y si el niño que expresa agresividad es el niño que el sistema-aula necesita para mostrar lo que el resto no puede expresar?, ¿Cómo se siente el niño que está mirando por la ventana?, ¿Hacia dónde está viajando? 

 

No podemos educar en empatía si no somos capaces de aceptar al otro desde la diferencia que nos une; nuestra singularidad.

  • Al estar representando escenas de nuestra vida con las emociones asociadas somos capaces de ser conscientes de que podemos "dirigir" nuestra vida. 

 

Al manipularlas y transformar, tomamos poder sobre nosotros y nos situamos dentro de la acción posibilitando un cambio sobre nosotros a través de la acción y el cambio de mirada. 

- - - - - - - - - - - - - - - - - -Pincha en este enlace para ver un caso práctico de Teatro Simbólico - - - - - - - - - - - - - - -  -  

El proyecto "Teatro Simbólico: Cómo educar desde la aceptación del conflicto" ha sido reconocido en numerosas revistas de Educación y Jornadas y Congresos de Educación, entre ellos, "Educación Social" SIPS UCM, 2014, (Ponencia y taller), Mención honorífica en IBAGE 2014, Colombia; Ponencia y Taller en CEU 2014 y Ponencia en ASAM 2013, Buenos Aires Argentina.

PRÓXIMOS TALLERES

 

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PRECIO

 

  • 50€ (consulta nuestro programa de becas).*

LUGAR

 

  • Espacio en Blanco. Lavapiés (Madrid).

 

  • Dirigido a Padres/Madres/Tutores/Maestros, Pedagogos, Psicólogos, etc. 

 

  • Máximo 15 plazas.

 

  • Reservas e información aquí

 

 

IMPARTE

 

  • Julián Bozzo (Director de Mundo Aladuría).

¿Trabajas en una escuela y quieres que desarrolle allí este proyecto?

Escríbeme a info@mundoaladuria.com y te enviaré el dossier.